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viernes, 5 de mayo de 2017

Carretera abierta.





Una fina neblina campaba a sus anchas en las inmediaciones de Defna durante la madrugada del pasado 29 de abril. Aún no había amanecido, pero la actividad ya resultaba febril en el parque cerrado donde permanecía estacionado un variopinto conjunto de automóviles y motocicletas de gran cilindrada. Todo estaba dispuesto para el inicio de una nueva edición de la Qar-Raq, la carrera de resistencia más prestigiosa de estos contornos y abierta a cualquiera con ansias de velocidad y lo suficientemente motivado como para devorar, a ritmo de vértigo, una ingente cantidad de kilómetros.




Al rayar el alba, en intervalos de diez segundos, pilotos y vehículos dieron comienzo a su particular pulso contra el reloj. El olor a combustible de alto octanaje impregnó la atmosfera que se respiraba durante el inicio de este desafío no exento de riesgos y, la escena que se desarrollaba ante mis ojos, me retrotrajo a ciertas producciones de Hollywood (quién sabe si inspiradas en este evento) como la icónica serie Cannonball o la, algo menos exitosa, Carrera del Chicle (The Gumball Rally).

Por delante más de 1600 kilómetros de asfalto a través de la geografía qarpadia, recorriendo algunos de sus parajes más emblemáticos por una ruta que va enlazando en el mapa algunas de sus ciudades más importantes. En los noventa años en los que se lleva celebrando esta prueba, nunca se ha repetido exactamente el mismo recorrido, pero lo que siempre ha permanecido invariable es la ubicación de la meta: Aleshandreta.




A una velocidad media que ronda los 200 km/h (algunos participantes llegan a superar holgadamente los 300 en determinados momentos), la experiencia le sabe a poco a más de uno. Tal vez por ello no resulte extraño el enorme volumen de apuestas que se generan en torno a este acontecimiento, aunque su aliciente no resida en las ganancias materiales sino; más bien; en la obtención de determinados “favores”.




Como fuere, si he de quedarme con algo de toda esta frenética peripecia es con el clima de camaradería que impera entre todos los participantes; a pesar, como es lógico, de su momentánea rivalidad.



Otro de los alicientes con los que cuenta esta cita es la posibilidad de observar, en su estado más puro, las evoluciones de todas esas “joyas sobre ruedas” que se reúnen cada año para la ocasión.




La rapidez no lo es todo, ciertamente. Saber moverse con estilo también reviste su importancia.






1 comentario:

  1. Quisiera ir se paquete contigo y recorrer esas carreteras que nos ofreces, deleitarme con los paisajes, dejar mi mente en blanco para que las sensaciones tengan cabida y estar muy muy pegadita a Ti, acompañando Tu ritmo, compensando Tu recorrido...

    Besines dulces
    A Tus pies

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